El mal aliento es una de las quejas que más oímos, tanto en niños como en adultos. Según una estimación, hasta el 30% de los adultos dicen tener mal aliento.
¿Y si la culpa fuera de los cálculos amigdalinos? ¿Podrían estar detrás del mal aliento y de otros problemas de salud bucal? Para contestar bien, primero hay que saber qué son las piedras en las amígdalas y por qué aparecen.
Cuidado dental preventivo y piedras de amígdalas
El cuidado dental preventivo puede ser una parte importante de tus remedios caseros para frenar la formación de cálculos amigdalinos.
Cepillarte y usar hilo dental con regularidad, venir al dentista de forma periódica y hacer simples enjuagues con agua salada ayuda a prevenirlos y a mejorar tu salud bucal. Estos cálculos están hechos de restos. Por eso, al eliminar la placa dental se reduce el material que puede acabar alojado en las amígdalas.

Las personas sanas también pueden tener piedras en las amígdalas. Los cálculos, por sí solos, no indican inflamación, así que estar sano y desarrollarlos no van necesariamente unidos.
Lo habitual es que aparezcan por una higiene poco cuidada, más que por el estado de salud.
Cómo cuidar la salud bucal para prevenir los cálculos amigdalinos
Mucha gente no relaciona la garganta, las fosas nasales y las amígdalas con la salud de la boca. Y, sin embargo, todas están muy conectadas.
Cuando tu salud oral no está en su mejor momento, tu salud general suele resentirse también. Tu dentista puede darte más información sobre cómo mantener la boca sana y, de paso, ayudarte a cuidar tu salud en general.
¿Qué son los cálculos amigdalinos?
Son pequeñas formaciones que crecen en las amígdalas. Se llaman así porque aparecen sobre ellas o dentro de ellas, en forma de «piedrecitas» duras o calcificadas.
Lo más frecuente es verlos como manchas blancas en las amígdalas. También pueden notarse zonas enrojecidas, con bultos o hinchadas.

Hay quien los compara con los cálculos renales, pero no son exactamente lo mismo. Por lo general no se asocian a enfermedades ni a deterioro, y normalmente no suponen ningún daño real para tu salud.
El papel de tus amígdalas
Tus amígdalas tienen un papel importante en el sistema inmunitario. Funcionan, básicamente, como pequeñas redes que impiden que las bacterias, los desechos y otros materiales pasen por la garganta y las fosas nasales.
Mucha gente se quita las amígdalas sin efectos secundarios graves. Aun así, la mayoría de los médicos no aconsejan operar de forma automática, salvo que haya que sacar los cálculos a menudo o que hacerlo resulte complicado.
Bacterias y restos atrapados
La composición exacta de los cálculos cambia de un caso a otro. Los síntomas también varían según la persona: dolor de garganta, mal aliento o molestias al tragar. Algunos ni siquiera dan síntomas.
Con el tiempo, las bacterias y los restos que se quedan atrapados pueden acabar infectando las amígdalas. Si eso ocurre, es fundamental quitarse los cálculos cuanto antes.
Los restos que los forman suelen ser inofensivos: mucosidad, células de la piel y partículas de comida. El tamaño de las bolsas o «criptas» de las amígdalas también influye en que se formen cálculos.
¿La buena noticia? Con una higiene y unos cuidados adecuados, es posible que las criptas no acumulen tanto material que pueda endurecerse.
Cálculos amigdalinos y odontología
Quizá parezca que la salud de las amígdalas y la de los dientes no tienen mucho que ver. Pero una buena higiene bucal puede ser una gran aliada para evitar que se formen cálculos amigdalinos.
Muchos se pueden retirar con un cepillo de dientes o con un bastoncillo de algodón. Aun así, lo mejor para ahorrarte molestias o lesiones suele ser prevenirlos del todo.
¿Las personas sanas tienen piedras en las amígdalas?
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