Un enjuague bucal no sustituye a ninguna rutina de higiene. Vamos a dejarlo claro desde el principio. La función principal de la mayoría de colutorios es, sencillamente, refrescar el aliento.
Ahora bien, aunque la mayoría sirvan sobre todo para eso, algunos enjuagues con flúor pueden ayudar a proteger tus dientes de los ácidos que producen las bacterias de la boca.
Tu dentista puede recetarte un enjuague bucal concreto si tienes problemas con las encías o si te estás recuperando de una infección.
Lo que un enjuague puede hacer por ti depende del tipo que elijas. Algunos solo refrescan el aliento. Otros aportan protección frente a la caries gracias a ingredientes como el fluoruro. Y otros llevan componentes específicos para matar gérmenes, que ayudan a que no se acumule placa en los dientes ni haya un exceso de bacterias en la boca.
¿Por qué debo usar enjuague bucal?
Hay muchos estudios que han demostrado que el enjuague bucal puede ser una parte importante para mantener los dientes sanos y el aliento fresco, con ese olor a menta.
Los colutorios pueden aportar una cantidad importante de beneficios, entre ellos:

- Desodorizar el aliento: usarlo con regularidad puede ayudarte a mejorar el olor de tu aliento.
- Reducir las bacterias: las bacterias dañinas que provocan mal aliento y caries también se pueden eliminar combinando cepillado, hilo dental y enjuague.
- Flúor extra: muchos enjuagues llevan flúor, un ingrediente que ayuda a fortalecer y proteger los dientes.
Tipos de enjuague bucal
Los enjuagues bucales se pueden clasificar en tres grandes tipos: preventivos, inhibidores de la placa y antisépticos.
Da igual cuál decidas usar en tu rutina de limpieza bucal, ten en cuenta que todos complementan la higiene de la boca y te dejan una sensación de frescor.
Hay algunos enjuagues que se usan para controlar problemas concretos de la boca. También sirven, por ejemplo, para controlar la hipersensibilidad de la dentina. Este tipo de enjuague no debe usarse durante mucho tiempo sin consultar antes con un dentista.
Y queda el último tipo de enjuague bucal: los blanqueadores. Se han convertido en productos cada vez más populares.
Todavía hay poca información disponible sobre qué pasa cuando se usan estos productos durante mucho tiempo. Aun así, si usas un enjuague para blanquear los dientes, conviene que conozcas sus posibles efectos secundarios, como la irritación de las encías o la sensibilidad dental.
Qué hacer y qué no hacer con los enjuagues bucales
¿Qué hacer?
- Elige un enjuague sin alcohol: será más suave y mucho más respetuoso con las partes blandas de la boca. Además, sin alcohol evitarás que se te seque la boca.
- Comprueba que lleve flúor: el flúor ayuda a fortalecer el esmalte y a reducir la sensibilidad de los dientes. Es un gran aliado dentro de tu rutina de cuidado bucal.
- Úsalo durante el día: no hace falta limitarlo a después del cepillado. Puedes usarlo en cualquier momento del día. Después de comer, por ejemplo, es un buen momento: enjuagarte ayuda a neutralizar el PH de la boca y a resistir el daño de los ácidos.
¿Qué no hacer?
- NO confíes en el enjuague para quitar la placa. No la elimina, porque no está diseñado para eso. Eso solo lo consiguen el cepillado y la limpieza entre los dientes con hilo dental o cepillos interdentales, y por eso esas partes de tu rutina son absolutamente imprescindibles. El enjuague está pensado para sumar a tu rutina de cuidado dental, no para sustituirla.
- NO te enjuagues con agua después de usarlo. Si te aclaras la boca con agua justo después, te llevas todos los ingredientes beneficiosos antes de que hayan tenido tiempo de actuar.
- NO abuses del enjuague. Con una vez al día es más que suficiente. Usarlo en exceso puede alterar el equilibrio de los microbios de la boca y, al final, hacer más mal que bien a tu salud bucal.
- DEJA de usarlo si te aparecen llagas nuevas en la boca o manchas nuevas en los dientes. Si ocurre justo después de empezar con él, lo más probable es que ese enjuague en concreto no sea adecuado para ti.
- Ten cuidado de no dejar que el enjuague bucal tape los problemas que puedas tener sin llegar nunca a la causa de fondo.
Pongamos por ejemplo el mal aliento. Puede deberse a una acumulación de bacterias, y eso lo tiene que resolver tu dentista, en lugar de intentar disimular el problema en casa con un enjuague.
Si tienes algún problema que te preocupa y crees que un enjuague lo puede arreglar, coméntalo con tu dentista en la próxima revisión. Así te aseguras de que todo está bien y sano antes de seguir.

¿Cómo usar enjuague bucal?
Cada marca trae en la botella sus propias instrucciones de uso. Si tienes dudas, lo mejor es seguir siempre las indicaciones del fabricante. O puedes seguir estos pasos:
- Empieza sirviendo el enjuague de la botella. Las recomendaciones de los fabricantes sobre la cantidad varían, así que te aconsejamos usar 15 ml.
- Después, mueve el enjuague por toda la boca sin parar, de forma que el líquido llegue a todas las zonas de los dientes.
- Haz gárgaras durante al menos 30-60 segundos. Así el enjuague llega hasta la parte de atrás de la lengua y combate también allí las bacterias.
- Por último, escupe el enjuague bucal.
¿Debo enjuagar con agua después de usar el enjuague bucal?
No. No te recomendamos aclararte la boca con agua después de usar el enjuague. Muchos colutorios llevan ingredientes, como el fluoruro, que necesitan un tiempo para empezar a hacer efecto.
Si te enjuagas la boca con agua justo después, el fluoruro también se va con ella durante el aclarado.
Grupo Gente Vital, tu dentista de confianza. Tratamientos de estética dental en Alcoy y estética dental en Benetusser.
Nos avalan más de 24 años y 20.000 pacientes. Tu clínica dental, cerca de ti.
Otros posibles temas que te pueden interesar:


